EL MAPA DEL CAFÉ ESTÁ CAMBIANDO
Un estudio reciente proyecta cambios significativos en las regiones
aptas para el cultivo de café Arábica para mediados de siglo
Para 2050, aproximadamente la mitad del territorio actualmente utilizado
para cultivar café Arábica podría volverse inadecuado para este propósito,
según investigación publicada en PLOS ONE.
El estudio, liderado por Christian Bunn del Centro Internacional de
Agricultura Tropical (CIAT) con sede en Colombia, identifica por primera
vez cómo cinco zonas agroecológicas distintas responderán al cambio
climático durante las próximas décadas.
"En general, el mercado de Arábica está extremadamente amenazado,"
señala Bunn. "Hay una demanda creciente. En el futuro, necesitaríamos
más área para cultivar café, pero vamos a tener menos."
Las proyecciones no son uniformes. Las regiones más afectadas serán
aquellas con temperaturas altas y estaciones secas prolongadas — partes
de Brasil, India y Nicaragua. En estas zonas, casi el 80% de las áreas
actuales de cultivo enfrentarían cambios significativos.
Brasil, el mayor productor mundial de café, vería alteraciones en la
mayoría de sus regiones productoras, particularmente en áreas como el
norte del estado de Minas Gerais, conocido por sus altos rendimientos
de Arábica.
Las zonas ecuatoriales con temperaturas más frescas y estacionalmente
constantes — incluyendo partes de Colombia, Etiopía, Kenia e Indonesia —
mostrarían mayor resiliencia. Sin embargo, incluso estas regiones
enfrentarían una reducción aproximada del 33% en su aptitud para el
cultivo de café.
Estas áreas son fundamentales para la industria del café de especialidad,
que depende de estas regiones para sus cafés de mayor calidad.
El estudio amplía considerablemente la comprensión de lo que significa
que una tierra sea "apta" para la producción de café, tanto en el
presente como en proyecciones futuras, proporcionando un panorama
detallado de qué tipos de clima cafetero serán más afectados.
Mientras tanto, el consumo global de café continúa en ascenso,
particularmente en países asiáticos donde el té ha sido históricamente
la bebida predominante.
La discrepancia entre demanda creciente y territorio cultivable
decreciente plantea preguntas sobre adaptación, redistribución
geográfica y el futuro de la industria cafetera global.
